Existe una piedra que no es tal piedra, Un objeto precioso que carece de valor, Una cosa desconocida que todos conocemos...
sábado, 10 de octubre de 2009
El juicio hacia los demas
Bueno, hermanos, vamos a empezar nuestra plática de esta noche. Ruego a todos poner la atención debida... En todo caso, el sentido de la plática de esta noche, significa que nosotros No debemos dejarnos llevar de las apariencias, debemos no dejarnos fascinar por las distintas escenas de la vida. La vida es como una película; una película compuesta, como es natural, por muchos cuadros y escenas. No conviene, en modo alguno, identificarnos con ningún cuadro, con ninguna apariencia, porque todo pasa: pasan las personas, pasan las cosas, pasan las ideas.
Todo en el mundo es ilusorio; cualquier escena de la vida, por muy fuerte que ella sea, pasa y queda atrás en el tiempo. Lo que nos debe interesar a nosotros, es eso que se llama el «SER», la CONCIENCIA. He allí lo fundamental, porque el SER no pasa; el SER es el SER y la razón de ser del SER, es el mismo SER.
Cuando nosotros nos identificamos con las distintas comedias, dramas y tragedias de la vida, es obvio que caemos en la fascinación y en la inconsciencia del sueño psicológico. He allí el motivo por el cual no debemos identificarnos con ninguna comedia, drama o tragedia, porque por muy grave que sea, pasa. Hay un dicho vulgar que reza así: «No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista». Así que, todo es ilusorio, pasajero...
Uno a veces, en la vida, se encuentra con algunos problemas difíciles. Sucede que a veces no encuentra uno (en la vida, dijéramos) la salida, la solución al problema, y éste se vuelve enorme, monstruoso ante nuestra Mente. Entonces sucumbe uno entre las preocupaciones, y dice: «¿Cómo haré, que haré?»
No le encuentra uno escapatoria, y el problema, a medida que se analiza, se vuelve más y más monstruoso, enorme y gigantesco. Pero llega el día en que si nosotros afrontamos el problema tal cual es, es decir, si «agarramos al toro por los cuernos», como se dice, vemos que el problema queda en nada (se destruye por sí mismo), que es de naturaleza ilusoria.
Más suele cualquier problema tomar tales proporciones, su realismo se vuelve tan crudo ante nuestra Mente, que en verdad no se le encuentra salida por ninguna parte; siente uno que sucumbe ante el mismo, que en modo alguno se vuelve soluble. Pero si uno se le enfrenta al problema, vera que es ilusorio y que pasa, como todo tiene que pasar, y al fin queda en nada.
Si uno procede en esa forma (no identificándose jamás con ninguna situación, con ningún evento), logrará estar siempre alerta y vigilante, como el vigía en época de guerra, y en ese estado de alerta donde uno descubre sus defectos psicológicos. Defecto descubierto , debe ser comprendido y después eliminado. La Mente, por sí misma, no puede alterar ningún defecto psicológico; la Mente solo puede rotularlos, cambiar cualquier defecto, pasarlo de un nivel a otro, pero jamás alterarlo radicalmente.
Se necesita de un poder que sea superior a la Mente y este poder existe en nosotros. Quiero referirme en forma enfática, a la Divina Madre Kundalini. Si uno ha comprendido que tiene tal o cual defecto, si lo ha entendido íntegramente, y en todos los niveles de la Mente, puede concentrarse en Devi-Kundalini Shakti, y mediante élla puede eliminar cualquier defecto psicológico.
Kundalini es la Divina Madre Cósmica. En las religiones se le ha representado como María o Marah, como Tonantzin, Rea, Cibeles, Adonía, Insoberta, etc. La Madre Cósmica, la Madre Divina, en sí misma, es una parte de nuestro propio Ser, pero derivada. Quiero decir, con esto, que la Madre Cósmica está dentro de nosotros mismos, aquí y ahora.
Si nosotros imploramos a ese poder, si pedimos a la Madre Divina que elimine de nuestra psiquis cualquier defecto de tipo psicológico, élla así lo hará. Es obvio que por tal motivo, se desintegrará el defecto en cuestión...
Mediante la Divina Madre Cósmica, podemos eliminar todos nuestros defectos psicológicos. Como quiera que la Conciencia está embotellada entre los defectos, eliminando éstos la Conciencia despertará radicalmente, y entonces podremos ver, oír, tocar o palpar las grandes realidades de los mundos superiores. Pero es indispensable No Identificarnos con ninguna circunstancia de la vida. Cuando no nos identificamos con tal o cual problema, cuando permanecemos alertas, descubrimos en el problema nuestros propios defectos psicológicos.
Normalmente se ha visto que los problemas obedecen al miedo, que el «Yo» del temor mantiene los problemas vivos. Se le teme a la vida, se le teme a la muerte, se le teme al «que dirán», al «dice que se dice», a la miseria, al hambre, a la desnudez, a la cárcel (a todo se le teme), y debido a esto, los problemas se hacen cada vez más insolubles, más fuertes.
En un problema económico, ¿qué tememos? La ruina, o que tenemos que pagar determinada deuda, porque si no pagamos, nos meten a la cárcel, etc.
En un problema de familia, ¿qué tememos? Al «dice que se dice» a la lengua viperina, al escándalo, a los intereses creados, etc., etc., etc., pero si se elimina el «Yo» del temor, ¿en qué queda el problema? ¡Todo se esfuma, se vuelve nada…!
Tenemos que pagar el alquiler de una casa y tememos que nos lancen a la calle, hasta pasamos noches desvelados, pensando que el arrendador ha de llegar y sacarnos a la calle, más al fin llega el día y resulta que el problema se solucionó, quizás por donde menos lo esperábamos. Y si no se solucionó la cuestión, si nos echaron a la calle con todos los muebles, etc., ¿que pasó? ¡En la calle no se quedarán los muebles, alguien tendrá que recogerlos! En fin por allí no faltará, dando vueltas, un lugar donde meternos... ¿Y si los muebles se pierden? ¡Se perdieron!, ¿y qué? ¡Más se perdió en el Diluvio¡ ¿Porqué nos vamos a apegar a unos muebles?
Después, pasó el problema, por allí quedamos viviendo, en algún lugar, y el problema quedó atrás, en el tiempo. ¿Qué se hizo el problema? No lo olviden ustedes que todo pasa: pasan las ideas, pasan las personas, pasan las cosas; todo en este mundo es fugaz, ilusorio. No podemos y no debemos identificarnos con las apariencias, porque las apariencias engañan (eso es obvio). Pensemos en los ESTADOS DE CONCIENCIA, que eso es superlativo...
Hay una tendencia general, de todos, a juzgar equivocadamente a todos, y eso es lamentable. Pero, ¿por qué todos juzgan a todos, y equivocadamente? ¿Cuál es el motivo? Sencillamente uno, y muy fácil de comprender: sucede que cada cual proyecta sus defectos psicológicos sobre los demás, cada cuál ve en el prójimo sus propios defectos. Los defectos que a otros endilgamos, los tenemos muy sobrados en nosotros; juzgamos a otros como nosotros somos.
¿Han oído ustedes hablar de la ANTIPATÍA MECÁNICA? ¿Que de pronto alguien siente antipatía por alguien, sin haber motivo alguno, y entonces decimos: “ésta persona me cayó gorda», frase muy típica que usamos? Pero, ¿por qué, si nunca la hemos visto, si hasta ahora nos la acaban de presentar? ¿Qué sucedió, por qué nos ha «caído tan gorda» esa persona, si ni la conocemos? Pues que le vimos la apariencia: es alta o es baja, es gorda o delgada, tiene la nariz aguileña o la tiene achatada, y ¿ese es motivo ya, como para decir que «nos cayó gorda»? ¿Qué ha sucedido?
Sencillamente hemos proyectado, sobre nuestra víctima, nuestros mismísimos defectos psicológicos. Posiblemente hemos visto, en esa persona, el defecto más grave que tenemos y a nadie le gusta verse así, dijéramos, tan escarnecido. La cruda realidad de los hechos es que tal persona se ha convertido en el espejo donde nosotros nos vemos a sí mismos, tal cual somos.
Si estamos alertas y vigilantes, si no nos identificamos con el evento, con la persona aquélla que «nos cae tan gorda», si en vez de estarla criticando nos auto-criticamos, nos auto-observamos para ver que es lo que está pasando, descubriremos que un defecto nuestro (nacido de ayer, o de antier, o de quien sabe que tiempo atrás, de otras existencias), se ha reflejado en aquella persona y por eso «nos cae tan gorda». He ahí lo que es la antipatía mecánica: absurda en un ciento por ciento.
Nosotros necesitamos aprender a vivir políticamente. El ser humano, ante todo, es un ente político, un «animal político», y el mismo hombre es un «hombre político». Si uno no sabe vivir políticamente, se crea problemas en la vida. Uno tiene que aprender a vivir políticamente, y en vez de sentir antipatías mecánicas, vale la pena que nos investiguemos a sí mismos.
Sí, en verdad que proyectamos nuestros propios defectos psicológicos sobre los demás. ¿Por qué juzgamos equivocadamente al prójimo?, ¿Porqué todos tenemos tendencia a ver, en el prójimo toda clase de defectos? Sencillamente porque proyectamos en el prójimo nuestros propios defectos, los juzgamos equivocadamente; suponemos que fulano es «así» o «asao», y resulta que ni es «así ni es «asao»: es completamente diferente, y nuestro juicio resulta equivocado, falso; vemos los hechos ajenos y tenemos la intensa tendencia a interpretarlos erróneamente, nunca somos capaces de ver los hechos ajenos con ecuanimidad, con serenidad; siempre los calificamos erróneamente. Recuerden ustedes que hay mucha virtud en los malvados y que hay mucha maldad en los virtuosos.
Los defectos que cargamos en nuestro interior, nos vuelven injustos para con el prójimo. Nosotros nos amargamos (a sí mismos) la vida con nuestros defectos, y lo más grave: se la amargamos a los demás.
El defecto de los celos, por ejemplo, ¿cuánto daño ha hecho? Existen celos políticos, existen celos de tipo religioso, celos de tipo profesional, celos pasionarios o vulgares (del hombre por la mujer, de la mujer por el hombre), etc., etc., etc. Ese es un «Yo», el «Yo» de los celos, y es ciego, no sabe de lógica, no sabe de razonamientos, no entiende nada de ciencia ni escucha razones...
¿Cuántos casos de muerte se ven por los celos? Los celos profesionales, ¿cuánto daño hacen? Algunos curanderos magníficos, que sabían sanar de nuestras enfermedades al prójimo (magníficos botánicos), muchas veces fueron a dar a la cárcel. ¿Quién los metió en prisión, si no estaban haciendo mal a nadie, si solo sanaban al prójimo? ¡Los celos profesionales¡ ¿De quién? de su colegas titulados.
En el campo profesionista, los celos parecen multiplicarse espantosamente, en círculos y círculos: círculo artístico, círculo político, círculo religioso, etc., pero en cada círculo hay terribles celos, espantosos...
Sufren los celosos y hacen sufrir (también) a sus semejantes: los celos han causado mucho y gravísimo daño. Y si eso decimos de los celos, ¿qué diremos nosotros de todos los otros defectos que tenemos?
Ahora, las apariencias engañan. Muchas veces juzgamos un acto ajeno en forma equivocada, de acuerdo con nuestros Egos, y el resultado viene a ser precisamente la calumnia. Y todos calumniamos a todos (¡eso está ya demostrado¡).
Hay tendencia, siempre, a dejarnos llevar de las apariencias. Determinado acto puede ser juzgado en una forma, y la realidad (correspondiente al mismo) es otra. Un hecho cualquiera podría ser juzgado en determinada forma y de cierto modo, y no coincidir el juicio con el hecho, porque resulta que el hecho tiene otro sentido, diferente al juicio, y entonces el juicio sale equivocado. Al haber juicio equivocado, se ofende al prójimo, y quien emite el juicio equivocado también se ofende a sí mismo, se causa dolor.
Saber vivir es muy difícil, porque vivimos en un mundo de apariencias, ilusorio, y tenemos la tendencia a identificarnos con las apariencias, olvidando LO ESENCIAL, que es el SER (¡he ahí lo grave¡)...
En nosotros, dentro de nosotros, existen factores psicológicos espantosos, que ignoramos y que jamás admitiríamos tener. Ante todo deben recordar ustedes que el «Yo» no es algo (dijéramos) perenne; que el «Yo» es una suma y también una resta, una multiplicación y una división de «elementos inhumanos» (cada «elemento» de esos, es un «Yo»).
Así, pues, no tenemos un solo «Yo», tenemos muchos «Yoes». Nuestro «Yo» es pluralizado, no singularizado, y eso es algo que ustedes deben comprender, porqué existe el «YO TEMO», el «YO AMO», EL «YO ODIO»,el «YO ENVIDIO», el «YO TENGO CELOS», el «YO TENGO CORAJE», etc., etc., etc.. Cada uno de esos «Yoes» tienen tres cerebros: el Intelectual, ubicado en la cabeza; el Emocional, en el corazón, y el Motor-Instintivo-Sexual en la Espina Dorsal y en los órganos sexuales (cada uno de esos «Yoes», es una persona diferente).
Así, pues, tenemos muchas personas viviendo dentro de nuestra persona. Lo más grave es que nuestra Conciencia (lo más digno, lo más decente que hay en nosotros) esté embotellada entre todas esas PERSONAS INTERNAS que cargamos. Y se procesa la Conciencia en esa forma, de modo sub-consciente, en virtud de su propio condicionamiento; es decir, está dormida, y he ahí lo grave.
Si tenemos la Conciencia dormida, ¿cómo podríamos, en verdad, conocernos a sí mismos? Ahora, ¿creen acaso, ustedes, que alguien que no se conoce a sí mismo, puede conocer a los demás? Si a sí mismos no nos conocemos, ¿cómo podríamos afirmar, nosotros, que conocemos a los demás, que conocemos a nuestros amigos, que conocemos a las gentes?.
Si queremos conocer a los demás, debemos empezar a conocernos a sí mismos. Más somos necios: no conociéndonos a sí mismos, creemos que conocemos a los demás (¡cuán necios somos¡). Si nos conociéramos a sí mismos, todo sería distinto. Desgraciadamente, no nos conocemos a sí mismos.
Si un hombre no se conoce a sí mismo, si no conoce sus propios mundos internos, ¿cómo podría conocer los mundos internos del planeta Tierra, o cómo podría conocer los mundos internos del Sistema Solar, o de la Galaxia en que vivimos? Si alguien quiere conocer los mundos internos de la Tierra, o de la Galaxia, o de las Galaxias, debe empezar por conocerse sus propios mundos internos, empezar a conocerse a sí mismo.
Más, ¿cómo podríamos conocernos a sí mismos, si no dirigimos jamás la Inteligencia hacia adentro, hacia el interior; si no nos acordamos nunca de nosotros mismos, debido a que estamos identificados, precisamente con las apariencias de la vida? ¿Cómo podríamos conocernos a sí mismos, si jamás dirigimos la Inteligencia hacia adentro, debido a que estamos fascinados por los distintos eventos, sucesos o acontecimientos que llegan a nosotros? ¿Cómo podríamos conocernos a sí mismos, si nunca dirigimos la Conciencia hacia adentro, debido a que los múltiples problemas de la existencia nos tienen atrapados, los vemos insolubles, creemos que son eternos, no nos damos cuenta que tienen un principio y que tienen un fin?
Nosotros estamos atrapados por lo que es inestable, por lo que no tiene verdadera realidad; estamos metidos en una máquina que gira incesantemente, juzgando a los demás de acuerdo a como somos (¡he ahí tántos y tántos errores!), y no coinciden nuestros juicios con los eventos que mal interpretamos, sean éstos propios o ajenos...
Obviamente, estamos metidos dentro de una máquina que gira incesantemente, pero andamos sonámbulos, inconscientes, dormidos; nada sabemos sobre sí mismos, porque nunca nos acordamos de sí mismos, de nuestro propio Ser; tenemos la Mente demasiado ocupada en las cosas ilusorias, en lo que es pasajero.
Nosotros debemos buscar la Auto-realización Intima del Ser, no vivir más como autómatas; debemos vivir en estado de alerta-percepción, de alerta novedad...
¡Estamos en un «estado de coma» espantoso¡ Reflexionen en esto: Primero, no nos conocemos a sí mismos; Segundo, proyectamos nuestros defectos psicológicos sobre los demás y vemos en los demás nuestros propios defectos; Tercero, juzgamos equivocadamente las acciones de los demás; Cuarto, tales acciones no coinciden con el juicio que nosotros emitimos; Quinto, el juicio que nosotros emitimos, es en verdad del propio defecto psicológico que sobre el prójimo hemos proyectado.
Conclusión: el prójimo nos está sirviendo de espejo, pero nosotros no nos damos cuenta, en nuestra inconsciencia, de que el prójimo está únicamente reflejando nuestros propios defectos, nuestro propio «Yo psicológico».
El prójimo es un espejo donde nosotros nos reflejamos, más no comprendemos que el reflejo (que hay en el espejo) es nuestro propio reflejo; ni siquiera nos damos cuenta de que nos estamos reflejando en el prójimo. Antes bien, estamos tan identificados con el evento, con las circunstancias, que ni remotamente se nos ocurre reflexionar en todas estas cuestiones y vivimos en un estado de fascinación, de inconsciencia y de sueño psicológico.
Si en estos asuntos de la vida práctica (terrenales, dijéramos), andamos tan inconscientes ¿qué podríamos decir nosotros con respecto a las cosas celestiales? En verdad que podríamos mal interpretar todos los postulados de la Ciencia Hermética; podríamos mal interpretar, debido a nuestros juicios erróneos, las actitudes de los otros iniciados, la vida de los Adeptos, etc.
Podríamos mal interpretar, debido a nuestro estado de inconsciencia, hasta el mismo Drama Cósmico, y obviamente el Drama Cósmico, tal como está estipulado en los cuatro Evangelios, ha sido mal interpretado.
¿Porqué podríamos interpretar erróneamente la vida de los Adeptos de la Blanca Hermandad, o porqué podríamos mal interpretar el Drama Cósmico, o porqué podríamos mal interpretar los postulados de la Sabiduría Hermética, etc.? Por un solo motivo: porque nuestro juicio no es libre, es un juicio condicionado por nuestros propios defectos. Nuestro juicio es el resultado del embotellamiento Psicológico en el que nos hallamos; nuestro juicio es, dijéramos, la proyección de nuestros propios defectos.
Proyectamos nuestros defectos sobre los cuatro Evangelios, los proyectamos sobre los actos de los Iniciados, sobre la vida de los Adeptos, etc. Así es que, también para las cosas Celestiales no estamos preparados. Proyectamos, y una Mente que proyecta sus propios errores, no es una Mente libre, no es una mente que pueda aprehender, capturar la realidad de las cosas, la realidad de los fenómenos, de los hechos, de las circunstancias que por todas partes nos rodean.
Una mente así, si no sirve para comprender las cosas terrenales, ¿cómo servirá para entender la vida de los grandes Iniciados, las cosas celestiales? Incuestionablemente fallaría, por que si lo terrenal no lo puede entender, mucho menos lo celestial. Así que, creo yo que lo vital, en la vida, es no dejarnos llevar por las apariencias, no dejarnos capturar por los eventos, por las circunstancias. Antes bien, estar alertas para descubrir, en tales eventos, nuestros propios defectos de tipo psicológico.
Cada circunstancia de la vida, ya sea ésta en la casa, en la calle, y en donde sea, nos brinda maravillosas oportunidades, y si estamos alertas y vigilantes, como el vigía en época de guerra, logramos aprehender nuestros propios defectos, que se proyectan sobre el prójimo.
El prójimo es el espejo donde podemos ver nuestros mismos defectos. Si vamos por la calle y vemos un ebrio, a un borrachito, ¿qué haremos? No burlarnos del borrachito. Antes bien, decir: «¡Ahí voy yo¡» «¡Vea, ese borracho soy yo; vea como hago pantomimas, cuán cómico estoy yo» «¡Ese soy yo, ahí voy..¡». Debemos aprender a vernos en los demás. Si descubrimos, allá, un individuo que «truena» y «relampaguea», que «rasga sus vestiduras», como Caifás, debemos decir: «¡He ahí yo, allí estoy yo¡» «sí, cuán iracundo soy, cómo «rasgo mis vestiduras», cómo blasfemo; ese soy yo..¡. En verdad, pues, estamos reflejándonos sobre los demás, en el prójimo nos estamos reflejando...
Claro, podrían ustedes decirme, en forma enfática, o tal vez objetarme: «¡No, yo no soy ladrón, yo no soy asaltador de casas; yo no me subiría jamás a la azotea y me metería en una casa ajena, para robarme los dineros o las joyas»... Eso dirían, ¿verdad? Juzgaremos al ladrón diciendo: «¡ladrón es, y a la cárcel con él¡» Mas sucede que, en muchos de nosotros, también existen «Yoes» ladrones. No los conocemos, no los hemos descubierto, pero existen.
Ahí sí es como dijo Galileo: «Pur se muove, se muove» (es decir, «pero se mueve, se mueve»). Cuando a Galileo le preguntaron: «¿Jura usted que la Tierra no es redonda y no se mueve?», entonces dijo,»!Lo juro, pur se muove, se muove!» (es decir, «se mueve y se mueve»). Así dijo Galileo, y se evitó que lo quemaran vivo en la hoguera de la Inquisición.
Así podemos decir nosotros: que no tenemos el «Yo» del robo. Habrá, entre ustedes, personas tan honradas que sean incapaces de quitarle «un quinto» a nadie, y sin embargo tienen el «Yo» del robo (increíble, pero cierto; algún día lo descubrirán).
¿Quién podría pensar, por ejemplo, que una dama virtuosa, magnífica esposa, tenga un «Yo» de prostitución? Increíble, ¿no? Pero vamos más allá: pensemos en una niña pequeña, que es todavía más escandaloso... ¿Que una niña de doce años (inocente, bien criada religiosamente), tenga el «Yo» del prostíbulo? (¡Es algo que causa asco!). Dirán ustedes: «¡Imposible, absurdo¡» Más, sí puede ser...
Recuerden también, ustedes, que así como hay una luna allá arriba, brillando entre el firmamento y que tiene dos caras (una, para iluminar la noche, y otra escondida, oculta, que no se ve), así también hay una Luna Psicológica (dentro de cada uno de nosotros) con dos caras: la que se ve y la que no se ve, la manifiesta y la oculta. En la cara manifiesta de esa Luna Psicológica, tenemos los defectos que a simple vista resaltan: ira, codicia, lujuria, envidia, orgullo, pereza, gula, etc., y «otras tantas hierbas más».
Pero detrás de esa cara que siempre se ve, que a simple vista se ve, en nuestra Luna Psicológica existe la parte oculta, la que no se ve. Allí existen defectos que ignoramos, allí todos resultamos MAGOS NEGROS, allí todos resultamos hechiceros, brujos; allí las damas (más aristocráticas) resultan prostitutas, etc., etc., etc.
En esa cara oculta de la Luna (que no se ve), de la Luna Psicológica, hay «Yoes» de prostitución, hay «Yoes» de adulterio, hay «Yoes» de robo, etc., «Yoes» que normalmente ignoramos, porque si alguien nos dijera que nosotros tenemos tal o cuál «Yo» de esos, nos ofenderíamos, no lo aceptaríamos de ninguna manera, más sí los tenemos.
Si a un santo del Nirvana se le dijese que él tiene todavía «Yoes» del asesinato, de la prostitución o del robo, se ofendería terriblemente. El santo nos bendeciría diciendo «¡Que Dios te perdone, hijo mío; estás perdonado, no guardo rencor contra tí, pero sé, hijo mío, que yo no tengo nada de eso¡» Así diría aquel santo del Nirvana.
¿Por qué? Porque no es más que un santo. En esa forma, aquel santo detiene su avance hacia el Eterno Padre Cósmico Común. Y muchos son los santos que así están: detenidos en su avance; porque, en verdad, aunque sean del Nirvana, en la cara oculta de la Luna (que no se ve), en esa cara oculta de la Luna Psicológica, cargan todos esos «Yoes», y esto es lo que no entienden muchos. Esto es, en verdad, lo grave: todos tenemos tendencia a justificarnos, a dejarnos llevar por las apariencias.
En cuanto a lo que a mí se refiere, ni soy santo ni me interesa ser santo. ¿Porqué no me interesa ser santo? Porque me detendría, en mi progreso esotérico. Se muy bien que la parte oculta de mi Luna Psicológica, tienen que existir (indubitablemente que existen) «Yoes» de tiempos antiguos, escondidos entre las tinieblas. Eso lo sé, y sé también que sólo penetrando heroicamente (con la espada en la mano) en esa zona de nuestra Luna Psicológica, podremos en realidad de verdad eliminar tales defectos, más esto es muy avanzado.
Normalmente, las gentes pueden eliminar los defectos de esa parte de la Luna Psicológica, esos defectos que resaltan, que a simple vista se ven. Ya cuando se trata de penetrar en la parte oculta de la Luna Psicológica, en la parte escondida, pues se requiere un esfuerzo mayor. Eso pertenece ya a la «INICIACIÓN DE JUDAS», corresponde a la PASIÓN POR EL SEÑOR. Nadie podría penetrar en esas zonas, sin empuñar la Lanza en la «Forja de los Cíclopes», es decir, en la «Novena Esfera»... ¿Misterios? ¡Sí y muy grandes...¡
El santo no llega tan lejos: se contenta con eliminar los «Yoes-Defectos» que posee en la cara visible de su Luna Psicológica. Luego se beatifica y de allí no pasa (entonces se estanca). He ahí el motivo por el cuál yo no soy santo, ni quiero ser santo. Unicamente amo la comprensión, y eso es lo fundamental: la comprensión de sí mismos.
En realidad de verdad, el Adepto está más allá de los santos. Cuando alguien dijo «los santos Maestros», ese alguien estaba equivocado, porque los Maestros están más allá de los santos. Primero está el profano, luego el santo y después el Maestro. El Maestro está más allá de la «ESFERA DE LOS SANTOS»; en el Maestro está la sapiencia.
Más, es posible juzgar equivocadamente a los Maestros, a los Adeptos. Tenemos siempre la tendencia a proyectar, hasta sobre los Adeptos, nuestros propios defectos de tipo psicológico. Si juzgamos equivocadamente a los Adeptos, sobre ellos lanzamos nuestros juicios equivocados, porque si no es posible juzgar rectamente los actos del prójimo, mucho menos es posible juzgar los actos de los Adeptos en forma correcta. Normalmente, tenemos tendencia a tirar lodo contra los Adeptos. Así como tiramos lodo contra nuestro prójimo, también tiramos lodo contra los Adeptos de la Blanca Hermandad. Por eso, éstos han sido crucificados, envenenados, metidos en prisiones, apuñalados, perseguidos...
Es muy difícil juzgar a un Adepto. Si es casi imposible juzgar al prójimo, mucho menos podríamos juzgar a un Adepto. Así que, los invito esta noche a la reflexión: a no dejarse llevar jamás de las apariencias, porque las apariencias engañan; a no endilgar nuestros defectos a nadie.
Y hasta aquí mis palabras.
¡Paz Inverencial!
La bella Elena
Introducción:
La bella Helena de Troya, es la mismo Elena del Fausto de Goethe, el Shakty o potencia femenina del Ser interno.
Renato cometió en grave error de afirmar, en forma enfática, que la Helena de Simón El Mago era una hermosa mujer de carne y hueso, a quien el citado mago había encontrado en un lupanar de Tiro, y que – según opinan sus biógrafos – era la reencarnación de la Helena griega. Tal concepto no resiste un análisis de fondo: los colegios iniciaticos auténticos enseñan, con entera claridad, que la bella Helena es el Buddhi, el Alma Espiritual de la sexta iniciación venusta, el Shakty Potencial femenino.
Atman, el ser, tiene dos almas. La primera es el Alma Espiritual, y es femenina, Buddhi; la segunda es Humana, y es masculina, Manas Superior.
El animal intelectual, equivocadamente llamado hombre, solo tiene encarnada, dentro de si, a la Esencia. Ostensiblemente, esta ultima es el Buddhata, una mínima fracción del Alma Humana, el material psíquico, con el cual se puede y debe fabricar el Embrión Aureo.
La fuente y base de la Alta Magia se encuentra en el desposorio perfecto de Buddhi – Manas, ya en las regiones puramente espirituales o en el mundo terrestre.
Helena significa, claramente, los desposorios de Nous – Atman-Buddhi – con manas – el Alma Humana o Causal -, unión mediante la cual se identifican Conciencia y Voluntad, quedando por tal motivo dotadas, ambas almas, con divinales poderes.
La esencia de Atman – del primordial, eterno y universal fuego divino – se encuentra contenida dentro del Buddhi, la que en plena conjunción con el Manas Causal o Alma Humana, determinan el masculino-femenino.
El y Ella: Buddhi-Manas, son las Almas Gemelas dentro de nosotros mismos, aunque el animal intelectual – todavía – no las tenga encarnadas; son las dos hijas adorables de Atman, el Intimo; son el esposo y la esposa, eternamente enamorados. Tal amor tiene infinitas correlaciones, ya en los pares conjugados de los soles dobles del cielo y en el de la tierra con la luna; ya en el “anfiaster” protoplasmatico de las células determinantes, en el misterioso fenómeno de la “cariocinesis”, o duplicación morfológica de la célula una; ya en el universal simbolismo de las Epopeyas y de toda la restante literatura, donde el amor ideal entre dos seres del sexo opuesto, constituyen el Alma Mater de la producción literaria.
El desposorio – Buddhi-Manas – solo es posible mediante el coito químico. El goce sexual es un derecho legitimo del hombre.
Cuatro veces choco violentamente el Caballo de Troya contra los muros invictos, dejando escapar de entre su monstruoso vientre metálico rumor de muchas armas. Empero los troyanos continuaron sin detenerse, cegados por un dios que así lo quiso. Entonces profetizo Casandra, vaticinando tremenda ruina, y poseída de Espíritu Divino se agitaba, convulsa, el cabello en desorden. Mas como Apolo la tenia castigada, es claro que nadie quiso escucharla.
¡Oh, Casandra, la de los presagios maravillosos: cuan terrible fue tu Karma!. Fuiste arrastrada por los cabellos en forma cruel, despiadada, inhumana y barbara, mientras en el Palacio del anciano Priamo, los feroces y sanguinarios Aqueos derribaban las augustas torres, desmantelaban los venerables muros, profando todo con el bronce homicida.
Dentro de la regia casa real, del viejo Rey, las suntuosas y espléndidas habitaciones se llenaron de soldados crueles y despiadados. Hecuba y sus cien nueras, desesperadas corrían como locas por las salas y pasillo, y la sangre del anciano Priamo manchaba – con púrpura espantosa – el Sacro Altar de los Dioses Santos.
Escrito esta que “cuando los Dioses quieren perder a los hombres, primero los confunden”.
Inútiles fueron las maldiciones del venerado monarca; de todas maneras Pirro vuelve su arma cruel contra el respetable anciano y lo degüella junto al Altar de Júpiter, Padre de los Dioses y de los Hombres.
Horrenda suerte hubiese corrido la bella Helena, si Venus – la Divina Madre Kundalini de Eneas – no hubiera detenido el temible brazo de su hijo. Ella se hace visible y tangible, ante el héroe troyano, y llena de dolor le dice: “!hijo mío! ¿a que este furor?, ¿a que este resentimiento?, ¿tan pronto te has olvidado de ir a socorrer a los tuyos?. Por todas partes hay griegos armados y si yo no estuviese aquí para velar por tu familia, hace tiempo que habrías perecido” ... “No creas, desdichado, que la belleza de esa espartana ha sido la única causa de que se hunda una ciudad. ¡Mira: voy a quitar el velo que cubre tus ojos de mortal, y veras quienes derriban los imperios!”.
Dichas estas palabras, la Divina Madre Kundalini paso su adorable mano por los ojos terribles de su hijo, el héroe troyano, y entonces todo se transformo ante su vista de águila rebelde.
Los guerreros, las lanzas, las maquinas de asalto, los generales y consejeros, todo desapareció como por encanto, y en su lugar vio algo terriblemente divino: los dioses sagrados golpeaban tremendamente – con sus egidas – las invictas murallas de la soberbia Ilion, que caían con gran estruendo, ruido y fragor... Cuentan les viejas tradiciones que, por la parte del mar, pudo ver el guerrero troyano al Dios Neptuno, abriendo con su tridente de acero una enorme y profunda brecha. Todo lo que vio el guerrero, fue espantoso: Júpiter Tonante – desde el Olimpo – lanzaba sus rayos, y Minerva, la Diosa de la Sabiduría, mataba millares de guerreros troyanos con su implacable cetro.
Y la adorable Madre Kundalini del troyano Eneas, dijo :” ¡Ya lo ves: somos nosotros mismos, todo esta perdido; tal es el Celeste Decreto!. Troya tenia que perecer. Limítate a huir, hijo mío, y secen ahí tus esfuerzos. Yo no te abandonare; te conduciré en seguridad hasta donde este tu anciano padre - ... Y cuentan las viejas tradiciones que el paladín troyano, obedeciendo inmediatamente a su Divina Madre Kundalini, abandono la hecatombe regia y se fue a su morada...
Platicaremos un poco sobre la Bella Helena... Dice Homero que esta era la esposa de Menelao, y afirma que se fue con Paris, que ese gran guerrero y príncipe, la trajo a Troya.
Sucedió que hubo una gran guerra, que duro 20 años. Mucho es lo que dice “La Iliada” sobre aquella guerra, en la que Troya fue asediada por los griegos, “los Aqueos melenudos”, de “hermosas grebas y obscuras faces”, como dijera Homero, etc.
Describe, “La Iliada”, a Agamenon, “el que desde lejos manda”; a Ulises, el astuto guerrero, destructor de ciudadelas; a Hector, el troyano; el anciano Priamo, a Eneas, a Helena, y muchisimos personajes que – en el fondo – resultan mas Atlantes que griegos o troyanos.
Homero, obviamente, fue un gran iniciado. Afirman que era ciego y que vivía, pues, de la limosna publica, cantando sus versos de pueblo en pueblo, en toda la tierra Helénica. Obviamente la ceguera de Homero es meramente simbólica. Realmente, el no poseía ninguna ceguera, tenia sus ojos muy buenos. Con esto de la ceguera únicamente se quería afirmar que no solamente veía las cosas del mundo físico, sino además las cosas de los mundos internos. Es decir, que era un gran iniciado, un gran clarividente. Bien vale la pena, pues, pensar un poco en esa “Iliada” y en esa “Odisea”...
En los tiempos de Homero, ya de Troya no quedaban sino las ruinas. Y este hombre, basado únicamente en las tradiciones y en su potente clarividencia, escribió sus obras maravillosas. En cuanto a la bella Helena, no quiero negar que físicamente halla existido, pero encaja dentro de un drama simbólico extraordinario.
Hace algún tiempo, un alemán logro descubrir las ruinas de la vieja Troya. No estaba Troya en Grecia, como antes se suponía; se la encontró en Turquía. Lo mas curioso del asunto fue que se descubrieron siete Troyas en el subsuelo, lo que indica que siete veces fue destruida la ciudadela. Tan pronto era arrasada volvía a ser reedificada en el mismo lugar, por eso se pudieron catalogar, claramente, las siete Troyas.
Prueba fundamental de que si existió la bella Helena, esta en el tesoro del anciano Priamo. Se dice que entre las riquezas halladas esta la corona de la bella Helena, así como su vajilla de oro y de plata y de piedras preciosas. De esta manera que, tiene realidad la bella Helena.
El arqueólogo que hizo tan magno descubrimiento, no se sabe a donde levo tan ricos tesoros. El gobierno turco quiso oponerse a que aquellas riquezas fueran sacadas de Turquía, pero el arqueólogo logro negociar pues con el gobierno aquel. Entiendo que esas riquezas fueron llevadas a algún museo importante, tal vez al de Londres, tal vez al de París, al Louvre, esto ultimo no lo sé exactamente. Lo que si se es que fue descubierto, pues, el tesoro del anciano Priamo, y eso de por si es bastante interesante.
Resulta encantador todo ese relato que Eneas, el troyano, hace sobre su salida furtiva de aquella ciudadela: como saco él sus Dioses Penates, como salvo a su padre, ya anciano; como saco de entre el humo y el fuego de aquella ciudadela que ardía a todos sus familiares; su viaje luego hacia la antigua Hesperia...
No hay duda de que todo eso es encantador. Quien haya leído “La Eneida”, no puede menos que sentir un gran placer al saborear, dijéramos, aquellos versos. Y Virgilio que es el autor de “La Eneida”, se manifiesta allí, pues, como un gran poeta. Un lenguaje muy rico, es el que usa también el poeta Virgilio.
Y así llegamos a la tierra de Calixto, donde la cruel maga Cirse, con sus yerbas, ha convertido a los hombres en cuerpos de bestias, de fieras ... Bueno, pero para no ir tan lejos en todo este terreno de la literatura, porque no nos alcanzaría esta noche, se nos iría platicando sobre la literatura de Homero, de Virgilio, etc., nos concretares a la cuestión de la bella Helena.
Digo que, ciertamente, existió como mujer de carne y hueso, pero que, esotéricamente es simbólica. Y claro, todo esto merece una explicación.
Fausto, por ejemplo, en alguna ocasión hizo aparecer a la bella Helena. Algunos jóvenes muy curiosos, de aquella época manifestaron el anhelo de conocer a la bella Helena; lo vieron por ahí, y le dijeron que ellos querían verla físicamente. ¡Calcule usted: ya, después de muerta, hace tanto tiempo y ellos querían verla!. Bueno, Fausto era un gran mago y no tuvo inconveniente alguno en invocar a la bella Helena.
Dicen que salió de un recinto, y al volver a entrar otra vez, en el mismo, los jóvenes que aguardaban se sorprendieron al verlo de brazos con la bella Helena de Troya. Allí estaba, materializada físicamente; parecía una mujer de carne y hueso. La describen de una belleza inefable, inconcebible. Afirman que la bella Helena que apareció ante los jóvenes, e invocada por el Dr. Fausto, tenia un cabello rubio que parecía una cascada de oro, que llegaba hasta sus pies; amplia frente, nariz recta, labios finos y delicados, ojos azules que parecían contemplar la aurora; de talle esbelto y delicado, de mediana estatura ... Bueno, miro a los jóvenes y ya ellos sintieron que sus corazoncitos se les derretían; quisieron, pues, que hubiera sido ella, realmente, de carne y hueso.
El Dr. Fausto la presento ante los jóvenes y después salió, otra vez, de brazos de ella del recinto. Claro, ellos le solicitaron al Dr. Fausto, como no había aparatos de fotografía en aquella época, la dejara pintar, pues algunos sabían pintar. El Dr. Fausto se negó a ello, pero les prometio una fotografía, de la misma, para después. Y ciertamente, cumplió su palabra.
Era, pues, un gran esoterista el Dr. Fausto. Tiempo atrás, él había realizado otro prodigio semejante: había invocado, nada menos que ante Carlos V, al emperador Carlo Magno y a su esposa, y ambos aparecieron físicamente, visibles y tangibles. Era pues, a todas luces, un gran teurgo, poseía poderes extraordinarios.
Así pues, como he dicho, el simbolismo sobre la bella Helena reviste las más diversas versiones. Porque tenemos el caso de Simón el Mago. Este, a pesar de que era gnóstico y que muchos lo consideran como el “padre de los gnósticos”, cosa que no es verdad, se desvió por el camino de la Magia Negra.
Afirmaba, Simón el Mago, que él estaba casado con la bella Helena; pero, ciertamente, la que acompañaba a Simón el Mago no era la bella Helena: era una prostituta que él había encontrado por ahí, muy hermosa y de apariencia majestuosa, y se llamaba Helena, y afirmaba, el Mago, que esa era la bella Helena.
Vean ustedes todos estos simbolismos magníficos. Los griegos decían que la bella Helena era hija de Zeus Tempestuoso, “el que amontona las nubes” y de Leda, la Vestal griega. Nosotros no podríamos negarlo.
Examinando, pues, este asunto a la luz de la mitología griega, descubrimos que Zeus Tempestuoso “el que amontona las nubes”, no es otro que nuestro padre que esta en secreto, y que Leda, la Vestal griega, no es sino nuestra Divina Madre Kundalini. En cuanto a la bella Helena, pues ciertamente es el Alma Espiritual de todo hombre que viene al mundo.
Pero el doble aspecto, de las polaridades, es una tremenda realidad. El Buddhi, en relación con nosotros, esta polarizada, pues, en la forma de la bella Helena, pero en relación con las mujeres ya cambia la cosa: en relación con ellas, ya es el bienamado. En todo caso, el Buddhi es el Alma Espiritual y eso es obvio.
La bella Helena de Troya, pues, viene a simbolizar al Alma Espiritual, y nos toca luchar para conquistar a esa Alma Espíritu, a ese Buddhi de los teosofistas, a esa Alma Inmortal, a esa Walkiria. Uno se asombra, en los mundos internos, cuando encuentra dentro del templo, no a una sola bella Helena, sino a muchas bellas Helenas, a las Walkirias. Uno ya sabe que esas Walkirias, cada una, corresponde a un maestro. Cada maestro, pues, es doble: cada quien tiene su Alma Humana que es masculina; cada quien tiene su Alma Espiritual que es femenina, a su Walkiria. Esa es la bella Helena.
El mismo Dr. Fausto, pues, estaba casado con la bella Helena. Las gentes tomaron eso “a la letra muerte”, ¿no?. Pero esotéricamente, quiere decirse que el Dr. Fausto había logrado ya ese desposorio con su Walkiria.
Antaño vemos, con Simón el Mago, una profanación a la bella Helena. Una prostituta que había conseguido el mismo, y dijo que “esa era la bella Helena”. Con esto vemos perfectamente, en Simón el Mago, la profanación, la Magia Negra; porque la bella Helena, en si misma, no es otra cosa sino la hija de Zeus Tempestuoso, “el que amontona las nubes” y de Leda, la Vestal griega.
Zoroastro se desposo con la bella Helena, el día de la resurrección. Nietzche, en su obra titulada “Así hablaba Zaratustra”, le menciona. Zaratustra y Zoroastro, es el mismo. Recuerdo como comenzaba esa obra de Nietzche, refiriéndose a Zaratustra, diciendo: “Vengo a hablaros del Superhombre”... Y ese fue el error de Nietzche: creer que ya había llegado la edad del superhombre, cuando todavía no se ha llegado a estado humano, al estado de hombre verdadero, un error grave.
Nos habla Nietzche de la caverna donde Zaratustra meditaba. Dice que Zaratustra vivía en una cueva de ermitaño, y que una mañana, mirando al sol naciente, dijo: “ ¡Oh Rey Astro grandioso, hace 10 años llegas diariamente a mi caverna. Si no fuera por ti, por mi águila y por mi serpiente, ya me habría cansado de vivir en este lugar!”.
Y luego bajo de la montaña, Zaratustra y encontró a un santo que le dijo: “ ¿A donde vas, Zaratustra?” “ Voy a la ciudad”. “ ¿y por que vas allá?” “por amor a la humanidad”... Entonces le responde el santo “ ¿no es acaso por amor a la humanidad que yo estoy aquí, en este lugar?. Yo entono cantos, los canto y así alabo a Dios, que es mi Dios”.
Zaratustra dijo “me voy, no quiero quitar nada”. Y aquel santo envolvió un látigo y se lo regalo a Zaratustra. “Toma, le dijo, te doy este pequeño consejo: si vais donde la mujer, no olvidéis el látigo”.
Muchos lo tomaron así, “a la letra muerta”, ¿no?. Pero la cruda realidad de los hechos, es distinta: hay que tener un poquito de fuerza de voluntad, cuando se quiere trabajar en la “Forja de los Cíclopes”. Pero los que no entienden de esoterismo, lo interpretan a “la letra muerta”.
Bueno, lo cierto fue que llego a la ciudad Zaratustra, y dijo: “vengo a hablaros del superhombre, el hombre no es mas que un puente en el camino, un peligroso mirar atrás; todo le es peligroso, ha llegado la hora del superhombre”.
He ahí, pues, la gran equivocación de Nietzche: hablándonos del superhombre, cuando ni siquiera hay hombres sobre la faz de la tierra. Porque lo que hay son “humanoides”, es decir, “mamífero intelectual”, pero no hombres, en el sentido completo de la palabra.
Bueno, en todo caso, Zaratustra cumplió una bellísima misión en la antigua Persia. Cuando resucito, se fusiono o integro – completamente – con su walkiria, con su alma espíritu. ¿por qué?. Porque ese Buddhi, o alma espíritu, como dice la Blatvasky en “La voz del silencio”, es un vaso de alabastro, fino y transparente, a través del cual arde la llama de Prajna. Ese Buddhi es, pues, la walkiria, y obviamente, el Logoi Interior se reviste con el Buddhi, esta contenido en el Buddhi, el Alma Espíritu.
Al integrarse, pues, el Alma Humana de Zaratustra con su Buddhi o alma espíritu, es decir, al fusionarse con su bella Helena, en la cual estaba ya manifiesto el Logoi Divinal, quedo Resurrecto, mirando a través de los ojos de ella, platicando con la palabra de ella, integro, unitotal.
¿Que se hizo Zaratustra?. Eso nadie lo sabe, desapareció de aquella caverna, es un maestro inmortal.
Así, pues, es bueno que ustedes vayan entendiendo lo que significa la bella Helena, en términos rigurosamente esotéricos. Cuando uno logra la integración con su alma espíritu, dentro de la cual esta el Logoi Divinal contenido, queda en uno constituida, en si misma, la Piedra Filosofal, y eso es bastante interesante.
Es necesario saber, realmente, cual es esa piedra bendita. Se dice, que tal piedra esta dotada de magníficos poderes, y esos es verdad. La ponen, o la explican los mejores Alquimistas como “una pera” o “una manzana de oro”, un fruto, “una granada”, algo precioso. Total, se dice que esta formada por el color rojo púrpura, el carbunclo precioso, y la otra vertical, pues, del color del ámbar, un dorado. Se describe, mas bien, como “Luna Potable”.
Algunos alquimistas describen, en forma poética las maravillas o poderes de esa Piedra Bendita, de ese Carbunclo Precioso, de ese absoluto, de ese Sol del microcosmos hombre, de esa estrella de sapiencia.
Había cierto poeta que la pintaba como “un árbol gigantesco”. Decía que “hasta los cedros mas grandes resultaban simples hierbas, ante semejante árbol” y afirmaba, aquel poeta, que “el tronco era de oro puro” y que “las ramas del árbol eran de plata”.
Todo eso es simbólico; la realidad es que aquella Piedra Bendita, como la luna, dijéramos, potable, es doble en sus manifestaciones psíquicas. Porque si bien es cierto que, en lo relacionado con la medicina universal, resulta siendo el elixir extraordinario, el elixir magnifico de la luna potable, no es menos cierto que la transmutación misma de los metales viles en oro puro, esta muy bien relacionada con los poderes del carbunclo o gema roja.
Si la miramos desde el punto de vista del elixir, del famoso elixir, incuestionablemente hay mucha tradición esotérica y alquímica sobre el mismo. Afirman, los mejores sabios, que tal elixir “tiene poderes extraordinarios”, que tal elixir “puede sanar a los leprosos, curar a los ciegos, a los mudos”, que tal elixir “puede curar a los paralíticos”, etc.
Viejas leyendas afirman que “si se mezclan tres gotas de ese elixir con un poco de alcohol, puede devolver la belleza a una mujer anciana, rejuvenecerla”, que primero “ella tendrá que bañarse con hierbas aromáticas”, y que luego, pues, “tratara su cuerpo con esas tres gotas del famoso elixir, entre alcohol”; que “no habrá de secarse sino que, ante una llama, tendrá que ir secando su cuerpo”.
Es mucho lo que se afirma sobre esa Medicina Universal que “cura todas las enfermedades”. Y “si se mezcla con el agua de lluvia de los cielos, los arboles, las plantas, se reproducen”, y hasta las plantas que están hechas a otros climas “cobran vida”.
En cuanto a la gema, en si misma, es decir, en cuanto al carbunclo rojo, se afirma que con este se puede realizar, dijéramos, la transmutación de los metales viles en oro puro. En todo caso, no debemos olvidar jamas que la piedra filosofal, en si misma, viene a quedar completa con el matrimonio aquel que habrá de realizarse con el alma espiritual, que en los textos antiguos se denomina “la bella Helena”.
Para nosotros, los hombres, la bella Helena reviste el atractivo aquel del polo contrario. Las hermanas que escuchan dirán, “Bueno, ella es una mujer y nosotros somos otras; de manera que, ¿qué atractivo puede tener para nosotras?”. Pues a esas hermanas les diré que la bella Helena asume el aspecto, pues, del bienamado, ya cambia completamente: es el soñado “príncipe azul” de “Las mil y una Noches”.
De manera que el Alma Espiritual, para unos se polariza en forma masculina, para las mujeres; para nosotros los varones, toma la forma de Walkiria. De manera que siempre es deseable el Alma espiritual.
Además, téngase en cuenta que, cuando ya en el Alma Espiritual esta el Logoi Interior, el alma espiritual parece, como ya dijo Elena Petronila Blatvasky en “La voz del silencio”, “un vaso de alabastro, fino y transparente, a través del cual arde la llama de Prajna, es decir, la llama del Logoi interior.
En mi libro titulado “las tres montañas”, hay algo que yo escribí y que los hermanos no han entendido. Dije que, en la Lemuria, después que había desencarnado Litelantes, yo había tomado una nueva esposa, para seguir adelante en el camino, una gigante, y eso es interesante, ¿no?. Bueno, la cuestión es que todos creyeron que era mujer de carne y hueso, la que había tomado. Esa no es de carne y hueso, esa es la bella Helena.
Aquel que llegue a la Resurrección, se desposa con la bella Helena, y si es una mujer la que llega a la Resurrección, se desposa con el bien amado. En todo caso con el alma espíritu.
Quiero que observen ustedes las formas de operar; de este lado, dijéramos del río, esta el Alma Humana con su vehículo; del otro lado del río dijéramos, esta el Alma Espíritu. Obviamente, el Dios Interno en su descenso tiene que revestirse con el Alma espíritu. Obviamente, al verificarse la resurrección, el alma humana y el alma espiritual tiene que fusionarse, integrarse completamente. Entonces queda la Piedra Filosofal.
Cuando dice Simón el Mago que “el había encontrado a la bella Helena en un suburbio, por allá, de Ninive” y que “era una prostitua” – y realmente él andaba con una prostituta, muy importante, pero prostituta – se entrevé, claramente que Simón el Mago, era un Mago Negro, eso es obvio.
¡Que distinta es la bella Helena, con la que se desposo Zaratustra!. El día de su resurrección, se encuentra cara a cara con la bella Helena; ella le alcanza un cáliz, una copa, se acerca a el y luego ambos, pues se fusionan, forman un solo Ser – integro, unitotal – queda el mirando con los ojos de ella, viendo al mundo – resurrecto – porque dentro de ella estaba ya el Logos.
Después de eso, los discípulos, que fueron a buscar al Santo, ya no le hallaron en su caverna. ¿Que se hizo? ¡Nadie supo hacia adonde fue Zaratusta!>
En cuanto a la Helena de Troya, aquella por la cual pelearon tantos ilustres varones, aquella que motivo tan tremenda contienda, indudablemente es simbólica. No quiero decir que físicamente no haya existido; si existió físicamente. En todo caso, surge un interrogante: aquella bella Helena que Fausto invocara ante los jóvenes que así lo solicitaron, y que apareció – visible y tangible – ante todos ¿seria o no seria Helena de Troya?. Yo, sencillamente, me atrevo a afirmar que no era la de Troya. Sino la misma bella Helena de Fausto. Si ella es, como así se afirma, Ginebra, la reina de los jinas, incuestionablemente tiene poder para hacerse invisible y tangible en el mundo físico, y por lo tanto, no es extraño que el Dr. Fausto haya conseguido, pues, hacerla visible y tangible ante aquellos jóvenes. Ese es mi concepto.
Pero bueno, continuando adelante con estas disquisiciones, el alquimista debe esforzarse, ante todo, para despertar conciencia, para poder verificar por si mismo, investigar por sí mismo, todas estas grandes verdades de la piedra filosofal.
Se nos ha dicho que la ciencia de la gran obra solo se puede entender cuando uno recibe el Donum Dei, o sea, el Don de Dios para poderla entender. Mas hay un proverbio muy justo que dice: “a Dios rogando y con el mazo dando”.
Si uno quiere, pues, llegar a convertirse en un investigador de la vida en los mundos superiores, si uno quiere llegar a poseer el Donum Dei, que le permite entender los misterios de la gran obra, incuestionablemente necesita hacer algo por despertar conciencia.
Es claro que destruyendo el Ego, se consigue despertar conciencia, mas convienen, también, ciertos coadyuvantes útiles que nos ayuden, pues, en ese proceso del despertar.
Hay una orden esotérica, en el oriente, que se llama “Epoptae”. Esa orden extraordinaria, no tiene representantes en el mundo físico, pero si uno se concentra en esa orden, que es mas bien tibetana, puede conseguir que lo saquen del cuerpo conscientemente, y que lo enseñen a viajar, conscientemente, en las regiones Astral y Mental.
Los instructores, de tal orden, no escatiman esfuerzos en ese sentido: su poder consciente se transfiere a aquellas mentes que piensan en ellos, en los Epoptae.
Ello pueden venir para iniciarlo a uno, aquí, y sacarlo del cuerpo y enseñarlo a viajar, conscientemente, en esas regiones. Y resulta interesante, es una orden santa que no tiene, en el mundo físico, templos visibles ni nada por el estilo. Ella, la orden Epoptae, esta ubicada totalmente en los mundos superiores.
El primer paso, de esa orden, será despertar a los estudiantes, enseñarlos a viajar, consciente u positivamente, por las regiones Astral y Mental. El paso posterior será conducir, a los hombres que no tiene sacerdotisas, hacia la autorealizacion intima del Ser, o a las mujeres que no tiene esposo.
Ya les he hablado a ustedes que, por ejemplo, en esa orden hay elementos, algunos maestros, que viene a personificar, completamente, a Shiva, el tercer logos, y hay también otros que están polarizados en forme femenina y que representan totalmente a Shakty; o a la isis; o al principio Femenino Eterno, para ser mas claros.
Claro esta que un hombre, por ejemplo, que no tiene sacerdotisa, después de haber sido despertado por la orden Epoptae, por los miembros de esa orden, pueden recibir – como consorte, pues – a una Deva o Dakyni, que esta totalmente polarizada con la Shakty o Principio Femenino Eterno. Trabajado con ella, esotéricamente, pues consigue la creación de los cuerpos superiores existenciales del Ser, es decir, si todavía no tiene esos vehículos, o restaurar el fuego en esos vehículos si ya los tiene. Y a su vez, una mujer que no tenga el consorte, puede recibir un Deva para el trabajo esotérico.
Así, pues, la orden esa – Epoptae – no tiene representaciones en el mundo físico, sino que es completamente suprasensible, y bien vale la pena ponerse en contacto con los miembros de esa orden, para que lo entrenen en el manejo de los poderes Astral y Mental.
Pero conviene, siempre, acostarse con la cabeza hacia el norte. Si ustedes observan cuidadosamente la aguja de una brújula, verán que siempre se orienta hacia el norte; hay una corriente que fluye de Sur a Norte. Si uno aprovecha esa corriente magnética, acostándose con la cabeza hacia el norte, será maravilloso. Y si además se concentra uno en los Epoptae, podrá ser asistido y entonces acelerara su despertar.
A lo que uno avanza por estos estudios, relacionados con la gran obra, comprende la necesidad del Donum Dei, de estar consciente en los mundos superiores, para saber por donde va. Es lamentable tener que andar uno por un camino que no conoce, a ciegas. Pero si uno logra despertar en esas regiones, todo cambiara. El Donum Dei se recibe, pero es bueno también esforzarnos para poder recibirlo.
Se habla mucho, en los textos Tibetanos, sobre el Phowua – propiamente se dice “Fovu” – o de la Transferencia de la Conciencia. Nosotros necesitamos aprender a transferir nuestra conciencia a otras regiones, a otros mundos del cosmos, etc. ¿Es posible transferir la conciencia?. ¡Si es posible!. Pero, en este caso, ¿por donde se escapa la Conciencia? ¿cual seria su puerta de salida?. Pues el Brahamanandra. ¿Cuál es el Brahamanandra?. La fontanela frontal de los recién nacidos, que esta en el lugar que llaman “la mollerita” – ustedes saben muy bien que los huesos del parietal son los últimos en cerrarse – Pero allí hay una puerta por donde uno tiene que aprender a salir su conciencia.
Esto del Phowua o Fovu, como le dicen, resulta interesantisimo, porque la conciencia – libre del ego – puede funcionar – realmente despierta – en los mundos superiores.
Pero, para que la conciencia pueda salir del Ego, escaparse del cuerpo sin el ego, sin ese problemita del ego, se necesita del Phowua, tiene uno que colocarse en un estado de meditación profunda, rogándole a la misma conciencia que se escape por la fontanela frontal de los recién nacidos, por el Brahamanandra – así se dice esotéricamente – y no identificarse mas, o mejor dicho, ser capaz de suspender todas esas asociaciones mecánicas de la mente y el deseo, recordándose a si mismo, hasta pedirle ayuda a la Divina Madre Kundalini, para que ella sea quien saque a la conciencia por Brahamanandra.
Si la meditación es muy profunda, estoy seguro que la Madre Divina les dará el auxilio; ella podrá sacar a la conciencia por Brahamanandra.
Cuando la conciencia sale por Brahamanandra, el despertar es magnifico, porque por el Brahamanandra no puede salir el ego. Entonces lo que se escapa es la conciencia y se escapa totalmente libre, para funcionar en los mundos superiores.
Pero se necesita trabajar, mis queridos hermanos, porque si solamente escuchan ustedes la palabra y no la hacen, seria – como dice el apóstol Santiago – igual “al hombre que se mira en el espejo y luego da la espalda y se va”.
Hay necesidad de que esto que ustedes están escuchando, lo hagan; que se pongan prácticos en el Phowua, que aprendan ustedes la ciencia de la transferencia de la conciencia. Los Tibetanos lo logran, pero a base de sacrificios y de esfuerzos.
La conciencia libre conoce los misterios de la vida y de la muerte; la conciencia libre – por ejemplo, en el oriente – guía a muchos difuntos que han resuelto seguir el “sendero breve” – creo que ustedes han oído, algunos, hablar del “sendero breve” y de la “clara luz”- .
Hay difuntos que resuelven retirarse del escenario de este mundo, algunos definitivamente y otros mientras pasa esta Edad de Hierro. Entonces trabajan, lo mas que pueden, en la disolución del Ego – mientras están encarnados – y después de muertos continúan su trabajo en los mundos superiores, hasta que logren desintegrar el ego, y se absorben en el gran océano. Pero – claro – es muy difícil no regresar.
Hay que aprender a cerrar matriz para no regresar, porque las matrices quieren agarrarlo a uno y uno tiene que ser lo suficientemente fuerte para aprender a cerrarlas y escapar; tiene uno que resistir los aullidos del huracán.
Muchos difuntos, por ejemplo, huyen despavoridos, van a esconderse entre alguna cueva, y cuando se refugian en esa cueva – huyendo de la tormenta y del huracán – el Cordón Plateado ha quedado amarrado a esa cueva. Esa cueva, ¿qué es? ¡una matriz!.
Otros se devuelven, horrorizados enormemente, ante los aullidos del huracán; otros ante las espantosas visiones demoniacas, otros ante las pruebas del padre – madre. No resisten, y se regresan, van a parar a alguna matriz.
Pero si uno sabe permanecer sereno – y también si es ayudado – si se acuerda del Omnimisericordioso, del señor de toda compasión, etc., pues al fin logra entrar en un reino molecular superior, donde puede ser instruido por los Devas. Su madre divina le ayudara a disolver los “elementos inhumanos” que le hayan quedado, hasta que por ultimo se ve – en el escenario cósmico – convertido en un simple elemental, o en un gran elemental.
En esas regiones de felicidad, puede quedarse para siempre o sencillamente - mientras pasa esta edad de hierro – regresa en la edad de oro, para entrar en una escuela de misterios y autorealizarse.
Ese es el “sendero breve”. En el Tíbet, aquellos atletas del Phowua – es decir, de la ciencia de la transferencia de la conciencia – ayudan a los que siguen el Sendero Breve; les ayudan guiándolos, animándolos para que aguanten, etc.
El Phowua es, pues, una ciencia maravillosa. No hay duda de que el Phowua, en ultima síntesis, nos confiere entre otras cosas ese Donum Dei, nos permite conocer la ciencia de la gran obra. Yo les he explicado, aquí, lo que es la gran obra; pero ustedes necesitan del Donum Dei para entenderla, y es necesario – pues – que hagan las practicas que les estoy enseñando.
En la meditación, un debe escoger la posición más cómoda. A algunos les parecerá mejor meditar al estilo oriental, a otros les parecerá mejor sentarse al estilo occidental. No importa; pero si importa que la meditación sea perfecta, que uno sea capaz de detener las asociaciones mentales y el deseo, y de concentrarse – internamente – en la Divina Madre Kundalini, rogándole que saque – por Brahamanandra – a la conciencia. Esto es interesantisimo.
De manera que la transferencia de la conciencia, en ultima síntesis, nos lleva a comprender – por medio de las misma – lo que es la gran obra.
Estudios ulteriores, son mas tremendos. Por ejemplo: hay la ciencia que se llama el Tunjung tibetano. Es claro que los iniciados del Tunjung tibetano son capaces, no solamente de lograr la transferencia de la conciencia – hacia los mundos superiores – sino que también son capaces de apoderarse de otro cuerpo.
Muchas veces se adueñan de un cuerpo de alguien que desencarno, de una persona que murió ahogada. Si esta todavía ese cuerpo joven, si es capaz de resistir, se meten entre ese cuerpo, se lo apropian, para su uso personal, etc. Esos del Tunjung, si no se cuidan, podría convertirse en ladrones de cuerpos; por eso es un poco peligroso ...